- April 9, 2023
- 34
- No Comments
Hay proyectos que se ganan… y proyectos que es mejor saber hasta dónde comprometerse.
Hace algunas semanas llegó a la agencia un proyecto que, sobre el papel, sonaba espectacular.
Uno de esos proyectos que se suben a la ola del Mundial 2026, con mucha visibilidad, mucho potencial y la posibilidad de posicionarnos en un segmento nuevo dentro de la industria automotriz.
Pero también era uno de esos proyectos que, desde el primer análisis, venían acompañados de varias señales de alerta.
No porque fueran imposibles.
Al contrario.
Era de esos proyectos en los que sabes que sí se pueden hacer… pero también sabes que, si no apuntas correctamente cada capa, cualquier pequeño error puede convertirse en un efecto dominó.
El tiempo para conceptualizar y cotizar era corto. Había muchas preguntas sin respuesta y varias decisiones importantes se irían resolviendo “sobre la marcha”.
Y ahí surgió una reflexión interesante:
Hay proyectos en los que el verdadero reto no está en tener una gran idea, sino en ser capaz de tomar decenas de decisiones en tiempo real con personas, proveedores y circunstancias que no están completamente bajo tu control, mientras el proyecto ya está corriendo y detenerse simplemente ya no es una opción.
Por temas de confidencialidad no puedo compartir detalles, pero sí puedo decir que, al analizar la complejidad del proyecto, decidimos presentar una propuesta únicamente para la parte en la que realmente nos consideramos especialistas.
No porque la otra parte fuera imposible, sino porque requería una estructura, una experiencia y una capacidad operativa altamente especializadas.
Y creo que ahí hay un aprendizaje importante.
Con los años descubres que madurar profesionalmente no significa decirle que sí a todo.
Significa aprender a decir:
“Sí se puede hacer… pero prefiero resolver esta parte de forma excelente antes que prometer algo que no puedo controlar por completo”.
Incluso si eso implica perder el proyecto.
Al final, las agencias invitadas fuimos notificadas de que el proyecto no se llevaría a cabo.
Y más allá de eso, me quedó una reflexión:
No todos los proyectos que se pueden vender son proyectos que se deben ganar.
A veces la experiencia no te hace más valiente.
Te hace más selectivo.
Y, curiosamente, esa también es una forma de crecer.
#Marketing #ExperienciasDeMarca #GestiónDeProyectos #Automotriz #AgenciasDeMarketing #Liderazgo #Aprendizajes
